HIPÓTESIS SOBRE LA PROCEDENCIA DE LOS ARIOS PRIMIGENIOS
Siempre nos preciamos de ser descendientes
de nobles, valientes y divinos guerreros,
condición que siempre atestigua nuestros himnos.
INTRODUCCIÓN
Ya hemos visto que el término “ario” corresponde más al ámbito de la mitología de Persia y del Punjab, de donde se infiere que los invasores, presumiblemente venidos del sur de Europa, entraron a conformar la parte dominante de una nueva cultura, que adquirió caracteres decididamente civilizados. La fuente del estudio del origen de las religiones modernas, productos de la mitología, o la forma como los pueblos antiguos veían y justificaban su historicidad, solamente nos muestran una cadena de sucesos atados a los designios de los seres sobrenaturales, generalmente denominados dioses o portadores de la luz del alba. Igualmente, hemos analizado que el término “ario” entró a conformar un nuevo concepto mitológico, de seres humanos superiores física e intelectualmente, considerados como los especímenes más puros del homo sapiens. Esta ideología moderna cimentó las bases conceptuales, por no decir que filosóficas, del Nacional Socialismo europeo en Alemania, Austria y Francia, principalmente, con grandes conglomerados de seguidores en toda la Europa Occidental que hasta, incluso, se atrevieron a conformar sociedades secretas a manera de sectas religiosas y guerreras. La mitología para justificar a los “arios” bien podría tener su propia Biblia, narrando el devenir humano desde los atlantes hasta la aparición de los puros o arios. Sin embargo, aunque no siempre la historia parece reñir con la fábula, es evidente que ni aún los arios mencionados en Punjab, hoy en el Pakistán forzadamente musulmán, y los persas, hoy denominados iranios en alusión directa a sus supuestos antecesores, han comprobado científicamente su existencia, pues la historia es simplemente un rompecabezas que se arma por medio de inferencias que no garantizan por completo la interpretación de la realidad de la misma forma como podemos ver un amanecer o un anochecer. Así que una serie de hipótesis de estudiosos serios y preocupados por documentarse e investigar, pululan en el ámbito de las teorías históricas, sin lograr aseverar o desmentir la existencia de aquel pueblo cuyas virtudes mitológicas han servido para instaurar el holocausto de la humanidad. La mitología moderna intenta justificar una misión divina y universal, con la cual puede esgrimir orondamente la espada del sometimiento y del exterminio, mientras que la historia solamente quiere hallar el origen humano de su ascendencia, la misma que a través de la lengua ha sido transportada por diversos lugares del mundo.
El devenir mitológico que ha caracterizado la historicidad de una especie extrañamente maravillosa, que es capaz de crear arte y desastre, siempre tiende, en medio de la diversidad, a lograr la unicidad, imaginando, por ejemplo, que el homo sapiens tuvo origen en un sitio determinado y que apareció como tal en la faz de la tierra de un soplo divino, creado por un dios artesano y padre, con todo el acervo intelectual que lo caracteriza y que lo diferencia de las demás especies terrestres. También la ciencia, como una forma de mitología moderna, que intenta explicar la realidad, pretende desentrañar la verdad sobre el momento exacto y en el lugar preciso en donde esta criatura bípeda y medio lampiña apareció para dominar el mundo, muy a pesar de su contextura física lábil. El carácter mítico de la aparición de los hombres se estudió, por decirlo así, primeramente a la luz de la Biblia semita, el texto de mayor influencia en la cultura occidental, gracias al cristianismo romano. Con el auge del capitalismo y sus premisas corrosivas de progreso, libertad y ciencia, los estudios acerca del problema adoptaron el método científico, sin tener en cuenta los intríngulis de la dinámica histórica, que aunque tendiente y aleatoria, no es rígida ni predecible siquiera en sus antecedentes y consecuencias. Lo difuso del tiempo en la distancia hace imposible determinar la realidad, para construir por medio de las inferencias, así estas sean científicas o míticas, la historia de la humanidad, más cuando no nos hemos puesto de acuerdo a la fecha aproximada de la aparición del homo sapiens; ¿más de un millón de años? En consecuencia, siempre resultó más fácil y hasta creíble explicar la realidad humana a través del mito, más cuando el propio ser humano adquirió consciencia sobre muchos aspectos de su fuero interno, de sus relaciones con los demás y con su entorno y, sobretodo, cuando adquirió consciencia de su superioridad intelectiva ante las demás especies; este estado de consciencia de supremacía, si no lo convirtió en un ser divino, lo hizo, como mínimo, la especie elegida o el pueblo de sus dioses.
En este artículo, y ante la serie de consultas recurrentes acerca del tema, me propongo dar a conocer y analizar las hipótesis más comunes acerca del origen de los arios, ese pueblo mitológico que tanto inquietó e inquieta a muchos de manera morbosa, y cuyo concepto, a todas luces equivocado, originó el entresijo conceptual del Nazismo, y que terminó por exterminar a millones de judíos, como si el deseo de apoderarse del mundo no le hubiera bastado a tan funesta ideología. Hoy en día pululan perversamente cantidad de sitios Web dedicados a tratar el tema de manera mistérica y secreta, a la forma de las sociedades arcanas que, sin un estudio científico sino expresamente cabalístico y mítico, pretenden aducir que aún hoy día existe esa raza aria, pura y superior, resurgiendo de entre las cenizas como el ave Fénix, para cumplir su macabra misión de pretender, aún persisten en esta tropelía, de dizque dominar el mundo. (Véase el artículo "Arios y Semitas")
DIOSES DEL RIG-VEDA
El Rig-Veda es posiblemente la expresión más antigua de una religiosidad primitiva, atribuida a esos antiguos arios; pues a pesar de las interpolaciones producidas por la tradición oral, por la invención de la escritura y por su posterior traducción del védico al sánscrito, se puede considerar como una fuente tradicional para el estudio del fenómeno indoeuropeo, específicamente del que se relaciona con los supuestos arios. Veamos los principales dioses védicos.
a. Indra: dios del cielo azul, el fulminante.
b. Agni: dios del fuego y de la luz
c. Varuna: dios del orden natural y moral.
d. Mitra: un dios de la luz.
e. Surya: dios del sol.
f. Los aswins: Dos jinetes, heraldos y gemelos del alba. Son los creadores del concepto de ángeles, tan arraigado en nuestra cultura.
g. Los Maruts: Dioses de la tormenta.
h. Soma: Bebida divina de una planta cuyo origen no se ha establecido, aunque por su carácter ritual, posiblemente haya sido un poderoso alucinógeno. Los alucinógenos, por su percepción extra corporal, son considerados como elementos sagrados, ya que permiten la comunicación directa con ese estado de divinidad. Encontramos el elemento común del soma u “homa” en el Punjab.