De mi libro, recién terminado, "El Mito Humano, una visión cosmonatural de la historia de las religiones"

Por su origen, hasta el siglo VII el Islam fue una religión árabe, pues como hemos visto, no solamente Mahoma la funda, sino que es aceptada en poco tiempo por los pueblos de la península, adaptándose perfectamente a su cosmovisión de pueblo tribal, y transformando el judeocristianismo a su favor en una simbiosis sencilla y fácil de aceptar, sin los misterios dogmáticos y la compleja liturgia, especialmente del cristianismo. Pero la conquista de los árabes desde a India hasta la península Ibérica, plantea el problema del choque de varias culturas, generalmente más avanzadas y prósperas, contra el arabismo. En consecuencia, los árabes se limitaron, especialmente al comienzo, a “poseer” pero no estrictamente a gobernar a sus nuevos subyugados, asimilándose a las culturas dominadas, pero subsistiendo su tradición clanal por medio del Islam, las fuentes del Corán y las tradiciones del Profeta. Los árabes se convirtieron, en consecuencia, en “inspectores” que cobraban los impuestos a los súbditos, pero realmente el gobierno estaba en manos de quienes conocían a sus pueblos, es decir por los otrora gobernadores de Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Persia e India. Realmente es de sorprender la manera tan rápida y efectiva como los árabes sometieron a unos pueblos que culturalmente eran más avanzados, atribuyéndose este fenómeno a una especie de “misión divina” del Corán, que era superior a cualquier cosa, y que les daba el derecho de capturar los botines de sus conquistas para acrecentar la fastuosidad del califato, en compañía del control del comercio, en lo que ya eran expertos.
