Archivo de Abril de 2010

LA CUESTIÓN DEL GÉNERO

Lunes, 26 de Abril de 2010

 

Género, en lingüística, se refiere a la determinación de los vocablos, mientras que sexo se refiere a una característica biológica de los seres vivos, entre ellos, por supuesto, el hombre.

Deseo compartir con ustedes las siguientes normas de los académicos, que, infortunadamente, se han convertido en prácticas incongruentes, las cuales pretenden generalizarse en el habla y la escritura especializada.

No se ha entendido claramente que cuando el vocablo se expresa en género masculino, incluye de una sola vez, contextualmente, a las personas de ambos sexos, siempre y cuando no se especifique lo contrario. En consecuencia, cuando decimos los funcionarios simplemente, se deduce que en el colectivo hay hombres y mujeres, por tanto, no debe decirse los funcionarios o las funcionarias, por ejemplo. Si decimos o escribimos los niños van por la tarde al colegio, se deduce que en el colectivo hay niños y niñas. Cuando hablamos de los trabajadores de una fábrica, pues se incluyen los hombres y las mujeres que trabajan allí. No diga o escriba los trabajadores y las trabajadoras… aunque recalca la falsa idea de inclusión de género, esto no expresa igualdad real, pues ésta se consigue  en las actividades propias de la vida y no en los vocablos a los que se les desvía su sentido contextual.

Evitar circunloquios innecesarios, atentan contra la norma de oro de un idioma: expresar en el menor contenido gráfico y fonético la mayor extensión lógica. Así que no diga, verbigracia, el día de hoy, pues solamente basta con decir hoy.  Horrendo decir en las horas de la mañana, a cambio de por la mañana. Los nombres de los meses y de los días de la semana incluyen de por sí el significado completo sin necesidad de realizar ninguna adenda. Veamos cómo los define el Diccionario de la Real Academia:

Lunes: (m) Primer día de la semana; sobra decir o escribir el día lunes.

Abril: (m) Cuarto mes del año. Tiene 30 días; no diga ni escriba el mes de abril

Hoy: (m) El día presente, este día, de hodie en latín. Por pura lógica la composición etimológica expresa que es el día de hoy, así que sobra totalmente decir el día de hoy por hoy

Otra manía, esperpento diría yo, es la de colocar una barra inclinada al final de la palabra, para expresar que van incluidas  personas de  sexo masculino y femenino. Nunca escribamos maestros/as ni ministros/as. Los ministros del despacho, son todos los hombres y mujeres que hacen parte de los ministerios… y ya.

Por último, ¿quién dijo que el signo de arroba es una letra? También se volvió moda escribir, por ejemplo, niñ@s, pres@s. ¿Qué es esto? Todo debe expresarse dentro del contexto adecuado, pues si hablamos de una cárcel de mujeres, es obvio que son las presas, pero si se emite una norma para toda la población carcelaria, debe ser los presos.

Conclusión: el idioma no es estrictamente lógico sino contextual. Cuando se expresa un vocablo referido a personas de forma genérica, el contexto incluye a las personas de sexo femenino y de sexo masculino. Cuando se especifica el vocablo, entonces, solamente se hace referencia a uno de los dos sexos.

A manera de divertimento, lea el artículo:

 http://www.alcorquid.com/?p=92

 

AL PROTEGER EL IDIOMA, PROTEGEMOS LA ESTRUCTURA DEL PENSAMIENTO

ADIÓS A EINSTEIN

Jueves, 22 de Abril de 2010

De ser cierta la noticia que escuché hoy, y que cuenta que los científicos están anonadados porque han descubierto una “extraña emisión de radio”, proveniente de un cuerpo desconocido en una galaxia que está a más de doce mil años luz de la Tierra, en donde, muy probablemente, este objeto misterioso para nuestra imberbe ciencia, vibra a una velocidad cuatro veces mayor de la velocidad de la luz, es decir, a mil doscientos quilómetros por segundo  y no a trescientos mil, como la luz. De ser cierto, debemos decirle adiós a la teoría de la Relatividad, en donde se asegura que no hay nada más que pueda alcanzar, siquiera, la velocidad de la luz y, mucho menos sobrepasarla. ¿Acaso sí existen los taquiones que superan la velocidad de la luz? ¿Puede existir una inteligencia de hace doce millones de años luz capaz de haber desarrollado algo que pueda viajar a mayor velocidad que la propia luz? El dilema consiste, empero,  en que cada vez que alzamos los ojos hacia el cielo estamos mirando el pasado, lo que hace imposible construir teorías mediáticas. En este sentido, las teorías solamente pueden ser inferidas con base al pasado cósmico… Quiere decir esto, por ejemplo, que si el sol se apagara de súpito en este preciso instante, solamente lo sabríamos ocho minutos después en la Tierra. ¿Cómo será si esto aconteció hace doce millones de años? Ciertamente que todavía hay insondables misterios universales que la limitación de la inteligencia humana jamás podrá alcanzar, aunque tratemos de explicarlo todo con argumentaciones mitológicas surgidas únicamente del entorno próximo y de los fenómenos perceptibles, sin importar qué tan avanzada nos parezca la tecnología.