Archivo de Marzo de 2010

SABOR A TINIEBLAS

Domingo, 14 de Marzo de 2010

 

Muy parecido a lo de los "Falsos Positivos", y eso que lo  escribí en 1987.

Sólo discurre el tiempo pero no cambia la realidad.

 

Aquella fatídica noche, Roberto Díaz salió de su casa en compañía de su hermano menor, Germán, para nunca jamás regresar. Aquel día estaba departiendo en su casa de habitación con un grupo de compañeros de la universidad, pues el joven estaba de cumpleaños y celebraba una pequeña reunión con los suyos. A eso de las siete y media de la noche, el licor se acabó y Roberto, como buen anfitrión, a pesar de ser el homenajeado, salió a comprar una botella de brandy en una cigarrería cercana, haciéndose acompañar de su hermano menor, un alegre chiquillo con ojos de inocencia, que apenas tenía trece años de edad. A eso de las seis de la tarde, Roberto se había excusado con todos los presentes para colocarse un par de chancletas, argumentando que la tarde anterior había tenido un rudo partido de fútbol, y que tenía maltratados los pies. Por supuesto que nadie señaló alguna objeción al respecto, Roberto estaba en su casa.Objeto desconocidoEl joven era apenas un estudiante sobresaliente, común y corriente, de esos que se sitúan en el medio sin necesidad de descollar por su inteligencia o por sus falencias académicas. Era poco amigo de la compinchería, y por un milagro llamado novia, había decidido departir en su propia casa, invitando especialmente a algunos compañeros de estudio. En la universidad, Roberto había tenido algunos altercados con los estudiantes más radicales, porque nunca jamás había participado en los mítines y actos de protesta contra la injusticia social que padece el pueblo, y las políticas discriminantes de la institución. Tampoco nadie lo vio alguna vez en los foros de política izquierdista o cderechista. A Roberto no parecía interesarle, en absoluto, nada de esto, y desde que se hizo novio de Marcela, sus relaciones de compañerismo habían descendido ostensiblemente a comparación de los tiempos pasados. Era poco amigo del licor, dejándolo solamente para las ocasiones especiales, bebiendo moderadamente, sin que nadie jamás lo hubiera visto ebrio. Era, pues, uno de esos jóvenes a los que los demás, en el arrebato incontrolable de la juventud, llamaban "extraño", de esos que muy seguramente "llegarán vírgenes al matrimonio".

 

 

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MITOLOGÍA COSMOGÓNICA

Lunes, 8 de Marzo de 2010

 

Detrás de todo mito subyace la realidad

 

Indudablemente que  a través de toda la historia del hombre, éste de forma vehemente se ha preocupado desde diferentes ópticas por el origen de las cosas y de su propio ser, tratando de desenmarañar los secretos de su entorno, de su vida y de la constante relación entre uno y otro. Esta constante se ha demostrado desde las culturas más antiguas, incluyendo a las prehistóricas, es decir, desde el momento en que el sapiens adquiere la capacidad del razonamiento abstracto. El deseo de justificar la existencia y esencia de las cosas, siempre ha tenido una respuesta, que aunque no es, de ningún modo, definitiva, cumple con las expectativas y  tranquiliza al tener una respuesta inmediata. Obviamente que estas respuestas inmediatas, aunque se pretenda, realmente no son verdades inamovibles, sino que dentro del proceso intelectivo, se aceptan modificaciones y hasta nuevas respuestas diametralmente opuestas a la inicial. Es probable que el mito cosmogónico, aquél que se refiere a la creación del Universo, haya sido desde tiempo remotos una de las cuestiones esenciales en el devenir humano, para tratar de explicar su existencia y esencia dentro de la creación. En consecuencia, el mito cosmogónico ha transitado desde los relatos más ingenuos y bellos literariamente, como un homenaje a la imaginación humana, llegando hasta los lindes de la propia ciencia cosmogónica, que ha elaborado la hermosa teoría del Big-Bang ,sobre todo para quienes presumen de ateos,con la que pretenden convencernos, al igual que el mismo relato bíblico, que es una cuestión apodíctica, ya resuelta, ya definida, hasta el punto de convertirse en un dogma científico, que tiene que ser aceptado para no contradecir las verdades científicas, que tanta investigación y tiempo han demandado.

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CAP MANCHÉ Y LA ESMERALDA LEGENDARIA I-2

Lunes, 8 de Marzo de 2010

 I-2

Donde se narra cómo la señora Weevil consulta a su amigo, el doctor Worm, acerca de la locura de su esposo, míster William Weevil

La señora Weevil ha bajado por las escaleras al sentir el repicar del timbre con una insistencia poco cotidiana. Está en bata, con el pelo en un terrible desorden cataclísmico. Se mueve como un hipopótamo, y sus ojos celestes, apenas titilan entre las primeras luces del día, escudriñando la claridad. Mira por el ojo mágico incrustado en la puerta. Ah, el doctor Worm. Se inclina con una venia de antelación y mueve el picaporte para hacer girar la hoja de madera que la separa del doctor Worm. Buenos días, palabrea sin dificultad el rubio doctor Worm tras sus lentes de dinosaurio. Ajá, carraspea la señora Weevil, lo estaba esperando, doctor, y qué pena que me haya encontrado en bata, de verdad que mis quehaceres domésticos no me han dado lugar para arreglarme. Pero, no tiene por qué apenarse, repone el frío doctor Worm, he asistido a escenas más terribles y trágicas. La señora Weevil sonríe con cara de ofuscación mal disimulada, y sus carnes espontáneas y flácidas se echan sobre el sillón envejecido recientemente de la sala. Bueno, señora, ¿y cómo va su esposo?, indaga maquinalmente el doctor Worm, ajustándose con sus manos de gorrión el nudo de la corbata. Está peor, no quiere mejorar, por las noches no hay quién lo aguante, doctor, toda la noche hablando y hablando, imagínese lo horrible, doctor. Suda como si estuviera debajo de la ducha en todo momento, se mueve como si los mosquitos estuvieran picándolo, grita, jadea y, lo peor… lo peor, doctor, ni siquiera se digna mirarme. El pobre Cap quiere morirse de física locura, no hay palabras ni método que lo puedan reconfortar. Imagínese, doctor, es un pobre fracasado, yo lo entiendo, a cualquiera le puede suceder después de lo que le ha luchado, porque, eso sí, ha luchado y luchado y nada, como si nunca moviera un dedo para superarse. El doctor Worm suspira y hace cara de atento y preocupado, es más, de condolido por las palabras que brotan como erupciones volcánicas de la descolgada garganta de misis Mary Fox. Créame, doctor, continúa con su tragedia la señora Weevil, mientras se acomoda el pelo enchurcado, esto me tiene abatida, preocupada, ya no aguanto más lo que le está pasando al pobre Cap, y todo esto le sucede por ser un hombre inteligente, de aspiraciones, suspira lánguidamente la señora Weevil, la gente inteligente, la que vale la pena siempre, sufre y vive llena de insoportables vicisitudes, y cuando fracasan, miren lo que pasa, doctor, enloquecen, se portan peor que niños. Ah, todo el día se la pasa hablándome de sus aventuras, de las que hizo y de las que nunca ha hecho, y, como si fuera poco, no come nada por estar pensando quién sabe en qué. Imagínese, doctor, si el pobre Cap ha pensado en ir hasta la misma Luna, hasta la misma Luna, qué disparate, yo trato de ser comprensiva y de llevarle la corriente, pero siento que me contagio con su vagabundo desquiciamiento. A ratos siento que voy a terminar como él, hablando y hablando, moviéndome por la casa como un reptil, sin hacer nada. Vea no más, doctor Worm, el estado en que se encuentra esta casa, sucia, desordenada, envejecida, con las flores muriéndose de desdicha, los rincones adornados con telarañas e invadidos de polvo, como en una película de terror y como si no existiera una mano bondadosa que moviera esto o aquello para hacer el aseo. Si todo esto sucede en este manicomio súbito, estando yo bien, ¿qué podría ocurrir si estuviera en las mismas del desquiciado de mi marido? Gracias al cielo que no hemos tenido ningún hijo o, mejor, el pobre Cap no puede, si no, esto sería algo más terrible que el mismo infierno con su Satanás y toda su infernal corte. Eso de los hijos, creo que es culpa del pobre Cap… imagínese, hace las cosas sin ganas, sin deseo, se monta como por no dejar de montar, doctor, eso así no da resultado, hay que aplicarle amor, pasión, deseo, todo eso, usted sabe, doctor.

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