Archivo de Febrero de 2010

EL LATÍN COMO LENGUA MATER

Martes, 16 de Febrero de 2010

A los mortales, ilusos pastores y peregrinos del conocimiento, a los que heredamos una lengua llamada castellano, porque nació en la hidalga y señorial Castilla, en España, y que hoy día, ampulosamente, se denomina español, nos enseñaron desde que con ilusión aprendimos la nuevas letras, que nuestra lengua es hija del latín, una lengua extinta que unos señores guerreros y conquistadores, de origen indoeuropeo, quienes habitaron inicialmente la provincia del Lacio y que conformaron el más portentoso imperio desde lo alto de las siete colinas de Roma. La mayoría de hispanohablantes no sabemos que esta amada lengua, porque nos enseñan a amar lo que heredamos por los caprichos incomprendidos del azar y del destino, es una lengua espuria; bueno, esto parecería una blasfemia, pero en realidad no es más que la pura verdad en su crisol resplandeciente.

No en vano se habló del latín excelso, el de Cicerón, Virgilio y Horacio, por ejemplo, y no en vano quienes alcanzamos a oír misa en latín, nos hicimos a la idea de que aquella lengua sonora era un legado divino, primero heredada de los dioses arios jupiterianos y luego adoptada por un dios persa llamado Mitra que en un alarde dadivoso se la heredó a un emperador llamado Constantino, para que él, con todo su poder imperial, se la cediera a un dios de origen judío de nombre griego, llamado Cristo.

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CAP MANCHÉ Y LA ESMERALDA LEGENDARIA

Martes, 16 de Febrero de 2010

Llegada y recibimiento de Cap Manché y su comitiva empresarial  a un pueblito olvidado llamado Barnillo, el cual tuvo una mejor época durante la era de los caucheros en el Amazonas

Cierto día los vimos llegar al pueblo por entre la carretera polvorienta, cargando sus corotos en un campero viejo y crujiente, y en una camioneta verde que parecía desbaratarse por entre las piedras de lo que siempre habíamos soñado que fuera la autopista al interior, y que tanto se cansó de prometernos el señor presidente cuando apenas era candidato y quien un día llegó a Barnillo, se paseó por entre el barro de nuestras calles, se metió indecentemente a nuestras cocinas y se hizo servir café de las señoras en pocillos desportillados y desorejados, y, luego, se marchó por ese camino polvoriento, prometiéndonos, con sonrisa de ángel, que regresaría siendo ya presidente por allí mismo, pero no sobre la tierra y las piedras, sino sobre la esplendorosa autopista de la selva. Nosotros imaginamos lo mejor, pusimos tanta fe en esta obra que de verdad necesitamos, y a como dio lugar votamos por aquel hombre que nos pareció humilde y nuestro, pero, poco a poco, bajo el poder de un maravilloso olvido, nuestros esfuerzos e ilusiones fueron inútiles, porque, a lo mejor, hubo algunas otras obras de mayor importancia o porque,  como ya sucedió una vez, el dinero se lo robaron entre los constructores y los funcionarios encargados de otorgar el contrato. Por eso, aquella vez cuando vimos llegar por el mismo camino a los gringos, no ocultamos nuestra desconfianza y nuestro escepticismo. Nos hemos preguntado infinitas veces para qué les podemos servir, si apenas somos una región apartada y selvática en donde nadie se va a fijar y en donde nadie va a poner sus ojos más que para obtener su propio beneficio. Siempre hemos vivido cargados de ilusiones que, posteriormente, se transforman en desesperanza y en un tedio consuetudinario. Sin embargo, aquella vez, el señor alcalde, don Anicio Cervantes, en un alarde sin precedentes y confiado de que esta vez sí se iba a cumplir, recibió a los gringos de la caravana, dos calles antes de llegar a la plazoleta central, convenciéndolos para que se devolvieran, con la promesa de hacerles un recibimiento como era debido.

―Cuando sientan la pólvora y la música, pueden entrar al pueblo ―les dijo en tono imperativo.

―¡Okey, okey, míster!―sonrió victorioso Cap Manché, moviendo su mandíbula enorme y cuadrada, fustigando entre sus muelas un trozo de chicle.

 

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BIBLIOTECA

Martes, 16 de Febrero de 2010

Novela de carácter histórico que trata sobre la historia de la violencia en Colombia durante el Siglo XVIII, y que finaliza con los remanentes de la Guerra del Trienio Mortal, hasta cuando concluye la llamada Hegemonía Conservadora hacia los años treinta del Siglo XX. Tiene como eje los sucesos de la Guerra de los Mil Días, haciendo evocación de las diversas guerras civiles que azotaron el siglo antepasado, y mostrando la forma primitiva y sangrienta de cómo se luchaba, azuzados por los mezquinos intereses de los partidos Conservador y Liberal, lo que en realidad dio origen a la violencia colombiana hasta nuestros días, azuzada siempre por la mentalidad guerrerista de los poderosos.

MÁS QUE UNA NOVELA, ES UNA NARRACIÓN HISTÓRICA, DEBIDAMENTE INVESTIGADA, SOBRE LAS GUERRAS DECIMONÓNICAS HASTA LA FINALIZACIÓN DE LA HEGEMONÍA CONSERVADORA

FORMATO DIGITAL

2.000 EJEMPLARES VENDIDOS

… Se faculta de forma extraordinaria al Presidente de la República para prevenir y reprimir administrativamente los delitos y culpas en contra del Estado que afecten el orden público, pudiendo imponer, según el caso, las penas de confinamiento, expulsión del territorio, prisión o pérdida de derechos políticos por el tiempo que sea necesario… Ley 61 de 1.888

 

NOSTALGIAS

Martes, 16 de Febrero de 2010

 SI TE AME

iSi te amé

te amé de mil maneras!

te amé de pie

y te amé de mil maneras

te amé sobre el escritorio

soslayado de la oficina

en donde en medio de retozos

y de inauditos malabares

escenas de fantasía

nos montamos encima

pescando calamares

y degustando ambrosía

y te amé locamente entre la yerba

dulcemente juntos

tiernamente tibios

a escondidas de la caterva

te amé bajo la pálida luna

que húmeda se filtraba por la ventana

te amé entre la espesa bruma

que se disolvía entre cada mañana

te amé con cruel y dulce denuedo

recorriendo la lúdica belleza

de tu cuerpo tierno

que parecía disolverse entre mis manos

para atrapar la eternidad del beso

y ansiar por siempre la cópula

de dulces murmullos con sabor a orgasmo

si te amé

te amé con alegría y con miedo

al imaginar lo que debe terminar

para recitarte poemas de aedo

y sentir que aunque esto finalice

nunca jamás ha de terminar

porque el recuerdo no es más

que sagrada eternidad

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