Archivo de Diciembre de 2009

MITOLOGÍA E HISTORICIDAD

Martes, 15 de Diciembre de 2009

 

El mito fundamental no es más que un grandioso

sueño que predice el futuro y sustenta el presente

 sin olvidar el pasado.

 

El mito

El diccionario define el mito como: Fábula, acción, leyenda, tradición alegórica, por lo común de carácter religioso; cosa inverosímil. Implícitamente se puede deducir que el mito carece de veracidad; pero también el diccionario señala que es una fábula o alegoría, lo que claramente significa que en el fondo contiene la verdad, sustentada en la realidad de argumentos ejemplarizantes. Ahora, es bien cierto que los más grandes mitos se han relacionado con las divinidades, únicamente porque por su esencia implican un carácter demostrativo y argumental para justificar la existencia real de lo divino y de lo sobrenatural. De tal suerte se tiene que los más representativos libros se enmarcan dentro del concepto mitológico, convirtiéndose en escritos sagrados, es decir, que explican, justifican y relacionan a las divinidades y a los hechos sobrenaturales con el propio devenir del homo sapiens. Dentro de este género mítico se destacan, por supuesto, La Biblia, El Corán, El Zend-Avesta, Los Vedas, El Libro de los Muertos y El Código de Manú, entre otros. Las ortodoxias religiosas han convertido a los libros no canónicos, peyorativamente, como textos mitológicos y paganos, proclives a las malas acciones. Entre la literatura denominada profana, se destacan principalmente La Ilíada y La Odisea, de Homero, que narran las perennes guerras entre los hombres, pero en donde los dioses y semidioses intervienen abiertamente. Cabe anotar, que los libros de carácter mitológico fueron vistos, desde una cosmovisión primitiva, como la manera de interpretar la propia historia de los pueblos, debido al carácter mágico de la psique humana.

En consecuencia, el mito es una tendencia constante en la que el homo sapiens diviniza una serie de hechos naturales, para lograr magnificar e interpretar su sentido histórico, antes que todo, a su pueblo, sustentando el poder, la protección y hasta el castigo de determinados dioses; aún, los mismos hechos humanos adquieren connotaciones grandiosas, creando héroes, semidioses y espíritus menores, ya sea de carácter protector o adversario. Las leyes físicas quedan en un segundo plano, y se convierten en codependientes de las leyes sobrenaturales, de tal forma que, en últimas, todo tiene una explicación que depende directa o indirectamente de la voluntad de los dioses. En el mito, la realidad no es vista como tal, sino como una interpretación verídica de lo sobrenatural y de lo divino. Una clara demostración de tal hecho, aunque sucedida ya en nuestra era, fue la alquimia, que pretendía convertir los metales burdos en oro, a base de rezos, magia y ensalmos. Hoy en día, esa magia primitiva convertida en ciencia, ha logrado entender muchas leyes de la naturaleza y ha sido capaz de realizar procesos complejos de transformación en la materia, tal como lo soñaron los alquimistas, utilizando, por ejemplo, los aceleradores de partículas, que para un homo sapiens primitivo sería dios o un artilugio divino.

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