Archivo de Julio de 2008

ODA INFAME

Martes, 22 de Julio de 2008



Hoy me da asco la columna de mendigos

que tirados en el piso estiran la mano

para condoler corazones desprevenidos

con su fetidez más acre y humana

mientras el cura predica desde el altar callejero

los anatemas contra el mundo

de su propio pecado escondido en la sacristía

de años pasados que rebotaron pederastia

y la cáfila se sienta en las gradas a chupar helado

a chupar geta entre el desdén de la oración (más…)

EL ESCRITO MISTERIOSO

Martes, 22 de Julio de 2008

Los niños salieron corriendo a su encuentro. En el fondo del camino polvoriento aparecía la figura hética de Eutalario. Sus cabellos blanquecinos y largos, su nariz firme, sus ojos pardos, encerrados en unas cuencas tristes y arrugadas. Era alto y vestía, apenas, una túnica que le cruzaba el pecho en diagonal, dejándole una tetilla al descubierto. Los niños gritaron de alegría, y sus madres se asomaron por las ventanitas de los ranchos de la aldea. Eutalario traía consigo dos enormes peces. Estaba ufano y una sonrisa amplia invadía el rostro de sus años. Los niños continuaban gritando en medio de inocentes retozos, a la vez que se arremolinaban en torno del hombre. Eutalario, con la mano libre, les acariciaba las jóvenes cabelleras, mientras no ocultaba la satisfacción de aquel afortunado día de pesca.

La aldea estaba distante del mar apenas unas tres millas, al pie de una colina verde que en los mejores tiempos fue un reconfortante campo de cultivo. Era una aldea de una treintena de familias que vivían de los exiguos cultivos, de las cabras que parecían no tener un dueño definitivo, de las gallinas que picoteaban en las callejuelas sin marcar y de los puercos que se revolcaban en lodazales improvisados, que muchas veces los niños les ayudaban a crear. Las casuchas estaban construidas con bloques de arcilla cruda mezclados con rocas traídas de los acantilados, y sobre sus techos de ramas y paja, se levantaba el humo de la cocina con fogones de piedra. A través de las ventanas, amplias para soportar el calor y recibir la brisa que el mar les enviaba, se podía ver a las mujeres envueltas entre sus parduscas y largas túnicas, cocinando, hilando en los husos, revolviendo la masa de harina, que ahora escaseaba, traída con duro esfuerzo desde el otro lado de la colina, en donde la adquirían a cambio de las pieles de sus cabras y del pescado que secaban en comunidad en el centro de la aldea. (más…)

EL HEREDERO

Martes, 22 de Julio de 2008

 

Todos recordarán que Teodosia Fragua fue una solterona riquísima que vivía en una mansión de estilo colonial, atiborrada de veinte cuartos, ocho pasillos, siete salones amoblados al estilo Luis XV, cuatro floreados jardines, un vetusto garaje con un Ford negro de modelo clásico, siete juegos de platería, once vajillas antiquísimas con bordes de oro y plata, una milenaria estufa de carbón, acicalada espléndidamente, hasta el punto de que llegaron a confundir los bordes, las tapas del horno y del calentador con el oro. Desde temprana edad, Teodosia Fragua se dedicó a vivir en la inmensa mansión heredada de sus padres, unos fugitivos extraños, de quien nadie fue capaz de adivinar de qué parte del triste mundo se habían escapado. Siempre se le vio mustia y solitaria, amargada por el placer fugado de su inicua soltería. Y tal vez murió feliz de haber sido durante toda su existencia una virgen caritativa. Se aparecía en la Casa de los Pobres, regalándole unos cuantos mercados a las hermanitas de la caridad. En las navidades recorría en el viejo modelo de carro los barrios marginados, regalando muñequitas y carritos a los niños harapientos que cargaban toneles de agua y arrumes de adobes a la espalda, sostenidos con una tirilla de trapo sucio a la frente. Eran sus mejores momentos, pero repudiaba a los hombres, evitando cualquier contacto con ellos y sintiendo una sensación de grandeza indescifrable cuando podía ejercer su poder sobre ellos. Por eso, extrañamente, jamás tuvo sirvientas en su casa, puesto que siempre fueron hombres apendejados, que debían desempeñarse en el difícil arte femenino del cuidado de un hogar inexistente. Por demás, ella era feliz gritándolos, corriéndolos con el palo de escoba, acobardándolos, haciéndolos sentir como miserables insectos, dignos de ser humillados y hasta destripados. Siempre se sintió ufana de no haber mirado jamás con deseo concupiscente a uno de esos seres toscos y repugnantes del sexo opuesto. Y en medio de ese pundonor, ni siquiera ella fue capaz de verse desnuda durante su existencia, porque se bañaba a oscuras, se cambiaba de ropa a oscuras, orinaba y deyectaba a oscuras con el solo propósito de no violar la maravilla extraviada de su voluminoso cuerpo.

 

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SOBRE LA SUBJETIVIDAD DEL PODER

Martes, 22 de Julio de 2008

Existen dos fundamentos para que el hombre pretenda coligarse en comunidades organizadas, el primer fundamento es el de una evolución filogénica, que le permite a la especie establecerse y dominar el entorno geométrico en donde va a evolucionar. Esto implica, necesariamente, la resolución primordial del problema de su supervivencia, especialmente la atinente a la alimentación. Es decir, el primer fundamento es necesario y consecuente, relacionado primordialmente con el establecimiento y la supervivencia que como especie animal le compete. Las especies que se coligan en la creación de mecanismos colectivos de supervivencia, generan el liderazgo, siempre basado en el animal más experto y, por consiguiente, en el que posee las mejores competencias individuales para colocarlas al servicio del colectivo. El liderazgo se gana entre los machos adultos a través de una competencia lúdica que se interpreta como “una lucha aguerrida”. Pero, como en la naturaleza los ciclos son irreversibles individualmente y renovables colectivamente, el líder de la manada, a consecuencia de su deterioro físico, que es lógico, va perdiendo la destreza en las competencias que antes dominaba óptimamente. El paso de los años hace que a la nueva competencia ingresen los nuevos adultos y se circunscriban en el ámbito del poder para reemplazar al vetusto líder. De esta forma el espiral se va repitiendo sin que repercuta en alguna variación cultural o sociológica de la especie. El líder es depuesto a causa del deterioro de sus competencias físicas por uno nuevo, que, aunque no tenga nuevas competencias, sí las presenta como vigorosas y óptimas. El líder antiguo no recibe honores de ninguna clase, y mientras cumple con su ciclo vital, pasa a ser uno más de la manada, no reclamando nada para sí por “los servicios prestados”. Ha habido una relación de servicio colectivo sin reclamar una contraprestación individual, pues todo ha sucedido dentro de una pugna motivada exclusivamente por competencias instintivas. (más…)

TRES LIBROS

Martes, 22 de Julio de 2008

INTRODUCCIÓN

La mayoría de los libros más famosos del mundo, como la Biblia, el Zend Avesta y los Escritos Aristotélicos son resultados de procesos históricos complejos y caprichosos, armados subjetivamente como un rompecabezas imposible. Aún no hay completa certeza sobre los denominados compiladores, como no la hay, mucho menos, sobre los presuntos escritores; por ejemplo, a Adriano de Rodas se le atribuye la compilación de los Escritos Aristotélicos, pero aún así, se encuentran varios baches para que los escritos del gran filósofo griego sean un compendio monolítico. Sin embargo, algo queda del primigenio pensamiento del Estarigita, pero de lo que sí no cabe duda, es que alguna vez Aristóteles se haya sentado a pensar cómo deberían quedar sus escritos y en qué orden, tal como lo concebimos hoy en día, pues esto se debe al capricho ideológico y circunstancial de los compiladores. Aún, es posible que varias de las ideas aristotélicas hayan sido tergiversadas conveniente o involuntariamente, quedándonos, sin embargo, el alma del pensamiento de Aristóteles. (más…)