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Es como el poeta
itinerante en la imaginación
locura que se pierde
elocuente y sublime
entre los bites de la misiva
que dulcemente nos redime
* * *
Aquí todavía podemos oler la mañana
la flor, la rosa y esa primavera esquiva que se fue para el norte
aquí huele a tierra mojada, a Caribe, a guayaba
a naranja y a delicioso mango
huele a montaña agreste, a sabana y a explanada
huele a costa, a montaña, a nevado
y huele hasta desierto, en donde una tatacoa repta agreste
huele a pasto verde a jardín de abuela
huele a recuerdos alegres y a tristes remembranzas
huele a esa nostalgia inhóspita que sedienta por el alma se cuela.
huele a besos tiernos que ardieron en pasión
huele a los amores eternos en donde trascienden los idilios pasajeros
huele hasta pavimento reseco y a niebla contaminante
huele a tantas cosas deliciosas
pero lo que definitivamente me duele es la pérdida
casi imbatible, del sagrado olor a paz y progreso
y el alma me duele simplemente por eso

Eras tan hermosa Madre mía Ingenuo tu corazón parecía Lozana tu alma se convertía Intenso tu amor era Ardiente tu entrega era